miércoles, 10 de octubre de 2012

26 de Abril

EL SOLDADO CRISTIANO
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Efe. 6: 11.
El Señor obrará por medio de cada sincero y ferviente soldado de la cruz. Pero nadie puede ser un buen soldado si piensa que debe trabajar independientemente de sus colaboradores, y considera que su propio juicio es el mejor. Los obreros de Dios se deben amalgamar; cada cual debe suplir las faltas de los demás. . .
¿Estamos haciendo los preparativos necesarios para resistir las artimañas del enemigo? ¿Percibimos el sagrado carácter de la obra de Dios y la necesidad de velar por las almas como quienes tenemos que dar cuenta? Debemos estar vigilantes. "Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz" (Rom. 13: 11, 12).
¿Estamos aprendiendo a renunciar a nuestros propios deseos? ¿O consultamos tanto al yo que al trabajar con nuestros hermanos consideramos que nuestro propio juicio es el mejor? ¡Dios no quiera que permitamos que la suficiencia propia impida que recibamos las bendiciones que Dios concede al manso y al humilde! Los que verdaderamente glorifiquen a Dios esconderán el yo en Cristo, regocijándose si Dios puede ser glorificado por las labores de los que están relacionados con él. Nadie puede triunfar en la obra de Dios si tiene tan alto concepto de sí mismo. A medida que pasa el tiempo, su sentimiento de superioridad crecerá, y pronto llegara a la conclusión de que no debe colaborar con sus hermanos. . .
Alejemos de nosotros todo sentimiento de exaltación propia. Preparémonos para ser buenos soldados de la cruz al aprender la lección que Cristo dio cuando dijo: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11: 29).
Quien haya aplastado todo anhelo de reconocimiento propio será seguramente reconocido por lo desinteresado de sus acciones. A fin de ayudar a alentar a otros, estará dispuesto a dejar a un lado sus propios deseos, siendo todo para todos los hombres con el fin de ver si de alguna manera puede salvar a algunos. Tal hombre será un noble dirigente del ejército de Cristo (Carta 67, del 26 de abril de 1900, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra. que estaban empeñados en obra evangélica en las ciudades).

25 de Abril

SIEMPRE ADELANTE
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Juan 16: 7, 8.
Por medio de la poderosa acción del Espíritu Santo el gobierno de Satanás será sometido y subyugado. Es el Espíritu Santo quien convence de pecado y lo destierra del alma con el consentimiento del ser humano. Entonces se somete la mente a una nueva ley: La real ley de libertad. Jesús vino a romper las cadenas de la esclavitud del pecado en el alma; porque el pecado sólo puede triunfar cuando se extingue la libertad del alma. Jesús llegó a la más profunda desgracia y miseria humanas, y su amor atrae al hombre junto a él. Por medio de la acción del Espíritu Santo eleva la mente de su degradación, y la liga a la realidad eterna. Gracias a los méritos de Cristo el hombre puede poner en acción las más nobles facultades de su ser, y desterrar el pecado de su alma. . .
Mientras andamos de acuerdo con los mandamientos de Dios, seguimos por el camino trazado para que los redimidos del Señor caminen por él. Los fieles de todas las edades han caminado por esta senda, y han resplandecido como luces en el mundo. En esta época la luz que ellos transmitieron ha resplandecido con un brillo mayor sobre la senda de los que caminan en medio de las tinieblas. Algunos han recibido la verdad, la han creído y la han obedecido. La luz del mensaje del tercer ángel ha penetrado en muchas mentes oscurecidas. La luz de la sabiduría, la bondad, la misericordia y el amor de Dios ha brillado por medio de su Santa Palabra. No estamos en el lugar donde estuvieron nuestros padres. Una luz mayor está brillando sobre nosotros en estos últimos días. Dios no nos puede aceptar ni podemos honrarlo brindándole el mismo servicio y haciendo la misma obra que hicieron nuestros padres.
A fin de ser considerados inocentes delante de Dios, debemos ser tan fieles en nuestro tiempo al seguir y obedecer la luz que tenemos, como lo fueron ellos al seguir y obedecer la luz que resplandeció sobre ellos. De cada miembro de su iglesia, nuestro Padre Celestial requiere fe y frutos conforme a la gracia y a la luz concedidas. Dios no puede aceptar nada menos. Cada alma deberá colocarse donde la luz brille sobre ella. Debe atesorar cada rayo de luz, para que pueda brillar más y bendecir las almas de los demás con el resplandor proveniente del cielo (Review and Herald, 25 de abril de 1893).

24 de Abril

LAS LEYES DE LA NATURALEZA SON LAS LEYES DE LA VIDA
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 2 Juan 2.
Miles, sí, millones de los que caminan por la tierra están sufriendo como consecuencia de su conducta equivocada. ¿No debieran valorar más su felicidad, su paz y su salud aquellos por los cuales Cristo dio su vida mediante su obediencia a las leyes naturales? Somos propiedad del Señor por creación y redención, y nos pide que estudiemos cómo cuidar nuestros cuerpos, observando cuidadosamente las leyes de la vida, la salud y la pureza.
Es nuestro deber preservar y honrar nuestros cuerpos, a fin de que no se conviertan, como consecuencia del descuido, la complacencia egoísta, los apetitos y las pasiones pervertidas, en antros de corrupción e impureza, detestables a la vista de Dios, moribundos mientras aún seguimos con vida.
Cuán vigorosa y espléndidamente resplandece la misericordia y la bondad de Dios en su proceder hacia su herencia. Todo el cielo tiene un profundo interés en nuestro bienestar, en que Satanás no nos controle ni nos amolde de acuerdo con su carácter. "Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada" (Mal. 4: 1, 2). . .
Al despreciar las leyes de la naturaleza, los hombres y las mujeres ponen el fundamento de la miseria y el sufrimiento. Debido a la debilidad de sus facultades morales se convierten en abyectos esclavos de sus pasiones. Algunos están cavando su tumba con sus propios dientes; otros inficionan sus cuerpos y sus almas, y debilitan sus facultades mentales, al someterse a viles actos que implican contaminación moral. De ese modo se cierran ellos mismos las puertas de la ciudad de Dios, porque el castigo que reclama la violación de la ley se debe cumplir. La sanción debe recaer sobre ellos. . .
Hay lecciones que aprender en esto, que si las ponemos en práctica, traerán salud al cuerpo y la mente. Si los hábitos relativos al comer y el beber se mantuvieran inteligentemente bajo el dominio del ser humano, y entonces éste comiera y bebiera para gloria de Dios, su vida se prolongaría. Comamos para vivir; no vivamos para comer (Manuscrito 53, del 24 de abril de 1896, "Un conocimiento de la fisiología necesario para la educación").

23 de Abril

MIRA HACIA EL LADO LUMINOSO
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Mal. 3: 17.
Tengo palabras de aliento para ti. Jesús te ama. Dio su preciosa vida para que no perecieras, mas tengas vida eterna. Entonces alza tus ojos a él. Mira hacia el lado luminoso. No te hará bien mirar hacia el lado oscuro. Sé paciente, venga lo que venga. Puedes obtener fortaleza de Jesús, porque en él habita toda plenitud. Cuando la desesperación amenace arrastrar tu alma, sigue mirando a Jesús. Pon tu alma desamparada en él. El vive siempre para interceder por ti. Eres precioso a su vista. El que contempla con interés al gorrioncillo, considera con amor y piedad a su hijo probado y afligido.
Dios nos somete a disciplina para nuestra felicidad actual y nuestro bien futuro. La bendición más grande que tienen sus hijos es la disciplina que les aplica. Nunca los guía de modo diferente al que ellos eligirían si pudieran ver el fin desde el principio, y discernir la gloria del propósito que están cumpliendo como colaboradores de Dios.
El Obrero divino dedica poco tiempo a material sin valor. Sólo pule las joyas preciosas a manera de las de un palacio, limando las aristas. El proceso es riguroso y penoso. Cristo elimina las aristas que sobran y al aplicar la piedra al esmeril la aprieta con fuerza, para que toda aspereza desaparezca. Entonces, al llevar la joya a la luz, el Maestro ve en ella un reflejo de sí mismo, y decide que es digna de ocupar un lugar en su cofre. . .
Mi querido hermano: Mira siempre a Jesús, y pon cielo en tu vida aquí. El camino al cielo es angosto y la puerta es estrecha, pero todos los que quieran pueden entrar por la puerta estrecha y caminar por la senda angosta. Si por fin llegamos al cielo, nuestro cielo debe comenzar acá. Mientras más cielo pongamos en nuestra vida aquí, mayor será nuestra felicidad en el hogar celestial.
Espáciese tu mente en la bondad de Dios, en el gran amor con que te ha amado. Si no te amara, no habría dado a Jesús para que muriera por ti. Sus brazos eternos te sostienen. Le afligen todas tus aflicciones. "Grande es la fuerza que Dios concede por medio de su Hijo eterno" (Carta 69, del 23 de abril de 1903, dirigida a un joven que sufría aflicción).

22 de Abril

RECETA PARA LOGRAR LA UNIDAD
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Mat. 6: 14, 15.
Hay algunas cosas que deseo decirle con respecto a sus sentimientos hacia el Hno. A. Usted está en peligro de resentirse demasiado por las supuestas injurias que él le ha inferido. Pero, mi hermano, si él realmente lo agravió, ¿no puede darse cuenta que quien sufrirá será él y no usted? Estoy segura que en este caso usted se portará como un caballero cristiano, lo perdonará y no permitirá que se manifieste ningún tipo de separación. . .
¿Quisiera recordar mi hermano la inmensa deuda que tiene con el Señor y cuánto necesita de su perdón, su piedad y su amor? ¿Recordará que. . . si no perdona la ofensa de su hermano, tampoco su Padre celestial le perdonará las suyas? (Vea Mat. 6: 15.)
¿Empleará su capacidad en hacer todo lo que esté a su alcance para reconciliarse con el Hno. A? Escríbale como a un hermano. Derribe toda barrera y no permita que haya diferencias entre ustedes. Ámense como hermanos, sean piadosos y corteses. Le receto el amor de Cristo para que lo tome en grandes dosis; esto producirá un gran cambio porque tiene maravillosas propiedades curativas.
¿No cree usted que todo el cielo lo mirará complacido si abre su corazón al compasivo amor de Cristo? El pastor A meditará continuamente sobre este asunto y lo mismo hará usted mientras duren estas diferencias y ambos las cultiven. En cambio, extraigan toda raíz de amargura y sepúltenlas.
Es posible que usted tenga opiniones erróneas con respecto a los verdaderos motivos del pastor A. Y además usted puede pensar, decir y sentir más de lo que debería sentir hasta llegar a entender mal a su hermano. . .
Satanás se sentirá sumamente complacido si ustedes albergan un espíritu implacable en lugar de unirse en armonía. En cambio Jesús, que tiene en gran estima al hombre, se siente herido cuando ve divisiones entre los hermanos. Quisiera que todos siguiéramos el ejemplo que Jesús nos dio en su vida, No vino a destruir la vida de los hombres, sino a salvarlos. Usó su poder para bendecir; nunca para herir. Sus palabras, sus acciones y su obra estaban llenas de ternura divina. Nada podía perturbar su inmensa paciencia ni instigarlo a vengarse (Carta 46, del 22 de abril de 1887, dirigida al Dr. J. H. Kellogg).

21 de Abril

UN DESTINO ETERNO
El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida. . . Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Juan 6: 63, 66-69.
Para los que obedecen la Palabra de Dios, ésta es el árbol de la vida. Es la Palabra de salvación, recibida para vida eterna. Los que siguen sus enseñanzas comen la carne y beben la sangre del Hijo de Dios. Del efecto que produzca esta Palabra en nosotros depende nuestro destino eterno. Posee los elementos necesarios para la formación de un carácter perfecto. Se requiere que el cristiano esté tan íntimamente relacionado con el Señor que su vida esté ligada con la de Cristo en la vida eterna de Dios.
Cristo dijo en su maravillosa oración: "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos" (Juan 17: 20). Esto se aplica a todos los que creen en el Evangelio. "Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17: 21). Nuestra unidad y amor mutuos son las credenciales por medio de las cuales damos testimonio ante el mundo de que Dios ha enviado a su hijo para salvar a los pecadores.
. "La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado" (Juan 17: 22, 23). Cada vez que leo estas declaraciones, me parecen casi demasiado buenas para ser verdad. Pero las recibo y las creo, y agradezco a Dios por sus abundantes y ricas promesas, dadas con la condición de que alcancemos la norma de la justicia de Cristo.
Los cristianos deben vivir por la Palabra de vida. De esta Palabra debemos recibir un conocimiento creciente de la verdad. De ella debemos recibir luz, pureza, bondad y una fe que obre por el amor y purifique el alma. Se nos concede que podamos ser redimidos y que se nos presente sin falla delante del trono de la divina gloria. ¡Maravillosa victoria obtenida por Cristo en favor del hombre! (Carta 60, del 21 de abril de 1900, dirigida a un joven que buscaba el consejo de Elena G. de White).

20 de Abril

PROCURA PRESENTARTE PARA SER APROBADO
Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad. 2 Tim. 2: 24, 25.
Todos los que se empeñan en la obra necesitan que estas palabras sean puestas en un marco y colgadas en el vestíbulo de la memoria: "Somos colaboradores de Dios" ( 1 Cor. 3: 9). Entonces no habrá tantos fracasos en los esfuerzos que se hacen con el fin de ganar almas para Jesucristo. Es necesario traerlos al fundamento, y edificarlos para que sean una firme estructura, que resista el fuego del gran día final. No podremos alcanzar a la gente, ni sus corazones podrán ser quebrantados, si no contamos con el poder de Dios.(Vea 1 Cor. 3: 9-15.). . .
Escuchen esta exhortación de Pablo a los hombres que están empeñados en la obra solemne de dar el último mensaje al mundo: "Que prediques la Palabra" (2 Tim. 4: 2). No escuchemos ni la ciencia de la frenología, ni el producto de las especulaciones humanas, sino las palabras de la inspiración dirigidas a Timoteo: "T e encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2 Tim. 4: 1-4).
Al ministro del Evangelio nunca se lo exhorta a esforzarse por ser un predicador ingenioso o un orador popular, sino que se le da esta orden: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad" (2 Tim. 2: 15, 16). ¿Prestará atención cada mensajero de Dios a estas palabras? Somos colaboradores de Dios, y si los que aceptan la responsabilidad de presentar la Palabra de vida a otros no se unen cada día en el yugo con Cristo y llevan sus cargas, y no aprenden cada día de Jesús, sería mejor que buscaran algún otro empleo (Manuscrito 29, del 20 de abril de 1893, "Obreros que aprenden lecciones al pie de la cruz").